
Piorrea es el nombre de toda la vida de la periodontitis. Es la fase avanzada de la enfermedad de las encías, la que ya ha pasado de inflamar la encía a destruir el hueso que sujeta el diente.
Conviene aclarar una confusión frecuente: piorrea no es lo mismo que un flemón. Un absceso es algo puntual y duele. La piorrea avanza durante años casi sin molestar, y ese es justamente el problema.
Cómo empieza
Siempre por el mismo sitio: la placa bacteriana que queda entre el diente y la encía. Si no se retira a diario, se endurece y se convierte en sarro, y el sarro no se va con el cepillo.
La encía se inflama, y eso todavía se llama gingivitis y tiene arreglo completo. Si sigue, la inflamación baja por debajo de la encía, se forma una bolsa entre el diente y el hueso, y el hueso empieza a retirarse. A partir de ahí ya es piorrea, y el hueso perdido no vuelve a crecer solo.
Las señales, por orden de aparición
- Sangrado al cepillarte. Es el primero y el que más se ignora. Una encía sana no sangra.
- Mal aliento que no se quita, y mal sabor de boca.
- Encías rojas, hinchadas y que duelen al tocarlas.
- Los dientes parecen más largos, porque la encía se ha retirado.
- Sensibilidad al frío en la zona del cuello del diente.
- Aparecen huecos entre los dientes donde antes no había.
- Los dientes se mueven, o notas que muerdes distinto.
- Supuración al presionar la encía.
Si has llegado a los dos últimos, la pérdida de hueso ya es importante. Aun así se puede frenar: lo que se busca a partir de ahí es que no vaya a más.
Qué la favorece
- La higiene, por encima de todo. Cepillo dos veces al día no basta si no entra nada entre los dientes. Ahí es donde empieza.
- El tabaco. Es el factor que más pesa después de la higiene, y encima disimula el sangrado, así que la enfermedad avanza más callada.
- La genética. Hay familias que la pasan peor con la misma higiene. Si tus padres perdieron dientes, revísate antes.
- Apretar los dientes. No causa piorrea, pero sobre un diente que ya ha perdido soporte acelera mucho el deterioro. Lo vemos en el artículo del bruxismo.
- La boca seca. La saliva arrastra bacterias. Cuando falta, se acumulan más.
- Cambios hormonales, como el embarazo, que hacen que la encía reaccione más a la misma placa.
Si tienes alguna enfermedad general que te hayan dicho que afecta a las encías, coméntanoslo en la primera visita. Nosotros vemos la boca; el resto lo lleva tu médico.
Cómo se trata
No se cura con enjuagues ni con pastas. El tratamiento tiene fases.
Primero, el diagnóstico. Se mide la profundidad de las bolsas diente a diente con una sonda y se hace una radiografía para ver cuánto hueso queda. Eso da el punto de partida, y es lo que luego permite saber si va mejor o peor.
Después, el raspado y alisado radicular. Es limpiar por debajo de la encía, dentro de la bolsa, con anestesia. No tiene nada que ver con una limpieza normal: la tartrectomía retira el sarro visible, y esto entra donde el cepillo no llega. Lo explicamos en la diferencia entre raspado y limpieza.
Luego, la reevaluación. A las pocas semanas se vuelve a medir. Las bolsas que han cerrado pasan a mantenimiento. Las que no, se valoran aparte.
Y el mantenimiento, que es lo que decide el resultado. Revisiones cada tres a seis meses de por vida. La periodontitis no se cura, se controla, y en cuanto se abandona el mantenimiento vuelve.
Puedes ver el proceso completo en tratamiento periodontal.
Lo que más preguntáis
¿Voy a perder los dientes? Si se coge a tiempo y se hace el mantenimiento, lo normal es conservarlos. Lo que hace perderlos es dejarlo correr.
¿El hueso vuelve? Por sí solo no. En defectos concretos se puede regenerar parte con cirugía, y eso se valora caso por caso.
¿Se contagia? Las bacterias pasan por la saliva, así que si en casa hay un caso conviene que se revisen todos.
¿Puedo ponerme implantes? Sí, pero primero hay que tener la encía controlada. Un implante en una boca con periodontitis activa tiene muchas papeletas de acabar igual que el diente al que sustituye.


